Dan Morgan, presidente de Freedom Power, una empresa de Vicor se pregunta: con tanta uniformidad, ¿cómo puedes discernir la mejor fuente de alimentación para tu programa?
Desde 2010, los estándares VITA (OpenVPX) y Sensor Open Systems Architecture (SOSA) han sido una ventaja estratégica para la defensa estadounidense.
Al estandarizar los factores de forma, las interfaces backplane y los raíles de alimentación para la computación embebida en rack, estas arquitecturas han abierto la cadena de suministro de electrónica de defensa a la competencia entre múltiples proveedores por primera vez.
Ahora, lo que comenzó como una iniciativa de programa estadounidense está ganando terreno mucho más allá de las fronteras estadounidenses.
Hoy en día, los primes europeos de defensa, las naciones aliadas y los contratistas globales en todo el mundo especifican tarjetas de alimentación VPX 3U y 6U para guerra aérea, terrestre y guerra electrónica, utilizando la línea base SOSA desarrollada en EE. UU. como punto de partida.
Y el ecosistema de proveedores ha crecido para igualarse, con múltiples fabricantes que ahora ofrecen tarjetas de alimentación alineadas con SOSA que se integran en cualquier chasis.
Con tantos proveedores ofreciendo soluciones interoperables, puede ser difícil para los diseñadores saber qué producto se ajusta mejor a sus requisitos de diseño. Para tomar decisiones mejores y más informadas sobre electrónica de defensa, los diseñadores deben primero entender qué especificaciones buscar y qué compensaciones serán aceptables.
Desafíos en un mercado de estándares abiertos
Antes de VITA y SOSA, la electrónica de defensa dependía históricamente de diseños personalizados y de un solo fabricante.
En estos casos, los ingenieros construyeron el subsistema de energía para cada programa según los requisitos específicos de esa plataforma, lo obtuvieron de un único proveedor y lo calificaron una vez. Aunque ese arreglo proporcionaba previsibilidad, la aguda especificidad dificultaba la competencia.
Específicamente, estas arquitecturas estandarizan los factores de forma, los patillajes del backplane y las interfaces de alimentación para permitir la interoperabilidad entre proveedores de sistemas de defensa que, de otro modo, serían dispares.
Por ejemplo, una tarjeta de alimentación VPX alineada con SOSA acepta entradas de 28 o 270 V y entrega una salida de alta corriente de 12 V con un carril auxiliar de 3,3 V, empaquetado en un factor de forma de 3U o 6U para cualquier chasis.
De ese modo, los diseñadores de defensa obtienen la confianza y seguridad que necesitan, sabiendo que cualquier tarjeta de dos fabricantes encajará en el mismo backplane y emitirá los mismos voltajes.

Pero, aunque la estandarización garantiza la conformidad en cuanto a factor de forma, entrada y salida, no todas las soluciones son iguales. En realidad, muchas otras consideraciones —como la topología interna, la exigencia de cualificación, la capacidad de potencia y la fiabilidad del suministrador— deberían influir en la elección de soluciones alineadas con VITA y SOSA por parte del diseñador.










